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Un reporte etnofarmacológico sobre el uso de una planta conocida como manto rojo se convirtió, después de aproximadamente ocho años de investigación científica, en un desarrollo con solicitud de patente ante la Superintendencia de Industria y Comercio. Investigadores de la Universidad de los Llanos estudiaron el potencial de Megaskepasma erythrochlamys para el control de Rhipicephalus microplus, una de las principales garrapatas que afecta al ganado bovino, y desarrollaron un extracto vegetal a base de cloroformo, junto con su metodología de preparación y formulación.

Por: Laura Daniela Rico Leguizamo

La historia comenzó alrededor de 2009, cuando investigadores de la Universidad de los Llanos iniciaron la búsqueda de especies vegetales existentes en la región  con posibles efectos antiparasitarios. En ese camino, mediante encuestas y el contacto con productores, conocieron diferentes experiencias relacionadas con el uso de especies vegetales que podían tener potencial para ser estudiadas científicamente.

Entre esas experiencias apareció el manto rojo, una planta ornamental conocida científicamente como Megaskepasma erythrochlamys. A partir de ese reporte, el manto rojo entró en la escena de posibles plantas con algún efecto antiparasitario y comenzó a ser estudiado bajo condiciones científicas.

En 2012, el grupo de investigación obtuvo recursos de Minciencias para desarrollar un proyecto de aproximadamente cuatro años, en el que se evaluaron diferentes plantas con potencial para controlar Rhipicephalus microplus. El manto rojo despertó especial interés por los resultados de las primeras pruebas y por la ausencia de antecedentes científicos sobre su uso frente a esta garrapata.

Así, el desarrollo reúne el trabajo de tres investigadores vinculados a diferentes momentos del proceso: Dumar Alexander Jaramillo Hernández, como docente líder de la investigación, del grupo y del proyecto de patente; Angélica Elizabeth González Reina, desde el desarrollo experimental y la estandarización de técnicas; y María Alejandra Velázquez Peña, en la etapa de profundización y validación.

La planta llegó entonces al laboratorio, donde se realizaron estudios de marcha fitoquímica preliminar para conocer los grupos de metabolitos secundarios presentes en ella. A partir de este perfil fue posible identificar metabolitos de interés y determinar la viabilidad de continuar con estudios in vitro para el control de la garrapata.

La investigación avanzó hacia un proceso de separación bioguiada, partiendo de extractos iniciales más polares y avanzando hacia extractos de menor polaridad, hasta llegar a un proceso de extracción con cloroformo que presentó resultados de interés.

Fue a partir de este extracto clorofórmico que se realizaron los estudios in vitro garrapaticidas sobre Rhipicephalus microplus. Los investigadores evaluaron diferentes concentraciones y, de acuerdo con los mejores resultados obtenidos, avanzaron hacia el desarrollo de una formulación.

La investigación avanzó hacia la estandarización de los procedimientos de laboratorio y la creación de una colonia experimental que permitiera realizar los ensayos. En esta etapa participó Angélica Elizabeth González Reina, egresada de Medicina Veterinaria y Zootecnia y especialista en Bioquímica, quien apoyó la estandarización de técnicas, la preparación de extractos y los procesos experimentales relacionados con la investigación de diferentes plantas.

Los estudios permitieron analizar el efecto del extracto sobre distintas etapas del ciclo biológico de Rhipicephalus microplus, incluyendo la mortalidad, la oviposición, la viabilidad de los huevos, la eclosión y el desarrollo larvario. El propósito no era únicamente establecer si el extracto podía afectar la garrapata, sino determinar sus efectos bajo condiciones experimentales y las concentraciones con mejores resultados.

Con los resultados obtenidos en condiciones controladas, la investigación dio otro paso: salir del laboratorio y llegar a sistemas reales de producción. El producto fue evaluado en diferentes escenarios, entre ellos la granja de la Universidad de los Llanos en el campus Barcelona, un sistema vinculado al SENA y un sistema productivo cercano a la Universidad.

Esta etapa permitió observar el comportamiento del desarrollo frente a condiciones propias de los sistemas productivos, donde factores ambientales y de manejo pueden modificar los resultados obtenidos en laboratorio.

En la fase más reciente se vinculó María Alejandra Velázquez Peña, egresada de Medicina Veterinaria y Zootecnia, quien participó inicialmente como joven investigadora y posteriormente como profesional de apoyo. Su trabajo contribuyó a los ensayos de profundización y a la investigación relacionada con el manto rojo.

Después de aproximadamente ocho años de investigación, el trabajo permitió desarrollar un extracto vegetal obtenido de las hojas de Megaskepasma erythrochlamys mediante extracción con cloroformo, junto con una formulación que contempla un porcentaje determinado del extracto y vehículos y excipientes que permiten su disolución y vehiculización para su aplicación por aspersión en los animales.

La solicitud de patente corresponde al desarrollo denominado “Extracto vegetal a base de cloroformo de la Megaskepasma erythrochlamys como garrapaticida para Rhipicephalus microplus en ganado bovino y su metodología de preparación” presentado ante la Superintendencia de Industria y Comercio.

La protección solicitada no corresponde a la planta como tal, sino al desarrollo obtenido a través del proceso de investigación, que comprende la obtención del extracto y el producto acaricida resultante de su formulación y metodología de preparación.

Para el docente Dumar Jaramillo, este resultado representa la posibilidad de estudiar científicamente una experiencia reportada por un productor y llevarla a condiciones experimentales. El proceso pasó por el laboratorio, avanzó hacia la identificación de metabolitos de interés, la obtención del extracto clorofórmico, los estudios in vitro, la formulación y finalmente las pruebas en sistemas de producción bovina.

Sin embargo, la investigación aún no termina. La solicitud de patente no significa que el producto esté listo para ser comercializado o recomendado a los productores. Todavía son necesarios estudios de toxicidad, residualidad y posibles efectos sobre la fauna del suelo, además de evaluaciones relacionadas con la seguridad para las personas y otros animales.

Estos estudios serán determinantes para establecer los alcances, riesgos y posibilidades de una eventual aplicación comercial.

El trabajo desarrollado por el grupo de investigación en Farmacología Experimental y Medicina Interna – ÉLITE, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Recursos Naturales, refleja así una de las posibilidades de la investigación universitaria, partir de una experiencia observada en el territorio, convertirla en una pregunta científica y someterla a un proceso metodológico para estudiar sus posibilidades.

"Este logro representa un paso fundamental en nuestra estrategia de fortalecer la protección de la propiedad intelectual y el conocimiento generado por los investigadores y ejecutados en sus laboratorios", destacó la Dirección General de Investigaciones de la Universidad, dependencia que brindó el acompañamiento técnico y jurídico necesario durante todo el proceso.

Conozca sobre la patente:

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